Justos por pecadores… ITE, IEE y CEE

     Voy tarde, lo sé. Pero a veces es mejor filtrar las cosas, asimilarlas y después volcarlo todo de forma más coherente.

     Tras el reciente derrumbe de dos edificios en un corto plazo de tiempo en Madrid, se ha desatado la histeria. Pero no de los contribuyentes, ni de los ciudadanos ni de los individuos. Se ha desatado la histeria entre la clase política.

     Y aquí hablamos de palabras mayores, porque ellos, como adalides de las voluntades de la ciudadanía no pueden quedar impasibles ante los acontecimientos (aunque ni siquiera sean capaces de verlos delante de sus narices). Aún sin emitirse un informe técnico (de sus técnicos), que explicase lo sucedido, en el artículo que se enlaza se pueden ver las palabras que esgrimió, con el polvo aún en el derrumbe, el Concejal de Economía y Hacienda del Ayuntamiento de Madrid, el Sr. Carlos Sánchez Mato:

«Esta administración local no va a ponerse de perfil y simplemente fiarse de la actuación inspectora de unas personas privadas que en algunos casos no ha sido adecuada».

     Primero, pongámosle un pin al ínclito aventurero que ya había sacado el dedo acusador, y después, analicemos el término «personas privadas». Y no nos vayamos muy lejos en el pensamiento, habla de los técnicos que realizan las ITE, arquitectos y arquitectos técnicos (incluyendo aquí a esas empresas que utilizan a éstos para firmarlas como churros a precio de porras).

     Y este señor (que mi educación costó mucho dinero a mis padres), sigue en su sitio sin haber recibido aún ninguna petición de rectificación por parte de algún  Colegio profesional que nos ampare, al menos no me consta.

     Se nos está poniendo en tela de juicio (momentáneamente ante la opinión pública), tanto a justos como a pecadores. Y aquí entramos en el peliagudo tema de las ITE, IEE y CEE a bajo precio. Ese mercado del «cacao-maravillao» que ellos mismo han creado y permitido, hasta el momento.

     Y digo que lo han permitido porque no lo han encauzado de la forma adecuada como de costumbre en esta España, que peca de ser el país más regulado del mundo pero peor gestionado del mundo. Un mercado negro, oscuro, en el que todo vale y en el que al final, el cliente acaba prostituyendo al técnico.

     No vayamos a CONCIENCIAR a la gente que realizar la ITE, IEE o CEE a su vivienda o inmueble es algo beneficioso para ellos mismos y significa INVERTIR en seguridad, comodidad y confort, sino que obliguemos, sancionemos y menospreciemos el trabajo técnico que se realiza reduciéndolo a sólo una OBLIGACIÓN para pasar un mero trámite administrativo regulado y soltar unos euros (cuantos menos mejor, que estamos en España).

     Y cómo muchos de mis compañeros técnicos han escrito en otros post (más abajo los dejo), el mal, ese que ellos han creado, ya no tiene vuelta atrás y no puede ser analizado sólo desde un ángulo, sino que tiene varios (crisis de bolsillos, técnicos sin experiencia, bajada de precios, intereses empresariales fuera del ámbito técnico, lucha de técnicos «competentes», propietarios sin interés, etc), que sólo confluyen en dos problemas mayores:

  • La destrucción de la imagen de los técnicos.
  • La pérdida completa de ese mercado que son las ITE, IEE y CEE.

     Puede que de base ya se haya cometido el error. Una ITE debiera ser como ese chequeo médico del ser querido o esa ITV de tu vehículo de trabajo (no el turismo, sino el bus de pasajeros). Y no darle la misma importancia sino más, porque es el techo que te cobija.

     Que se emplearan todos lo medios y pruebas posibles para realizar un diagnóstico exhaustivo del inmueble, conociendo el técnico, desde su encargo, y con facilidad de medios, todo el historial del inmueble (desde su construcción, reformas, mejoras, etc). Pero claro, hablaríamos de otro coste de las ITE, y todo eso son euros que la gente no está dispuesta a gastar, al menos la no concienciada.

     Y hace tiempo que esto ocurre, desde el principio diría yo. Las ITE, IEE y CEE son ahora mismo documentos desvirtuados por completo que sólo unos pocos realizan, puesto que ni el precio irreal de mercado que se estipula da para jugarse el cuello ni los clientes (propietarios obligados) lo valoran.

     Es probable que este movimiento politico no quede en nada, que todo siga igual. De pena. Puede que sirva para canalizar un servicio de profesionales al ente público y jugar las administraciones con concesiones para que estas inspecciones de «personas privadas», queden restringidas a «personas públicas».

     O puede que se regule de nuevo el tema de forma adecuada, dando el valor a las ITE, IEE y CEE que se merece, concienciando al españolito de a pie de su importancia, dotando a los técnicos del valor que se merecen y de los medios adecuados y unos precios justos… Vean, que soñar es gratis, aunque hay que dedicarle tiempo.

     Dejo aquí otros post interesantes de compañeros para alcanzar toda la realidad del tema:

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