Andando ya en el nuevo año, la pregunta viene a ser la misma que en el año anterior y los otros inmediatamente anteriores. ¿Dónde está nuestro futuro como técnicos? ¿Cuál es la oferta de trabajo disponible para un Arquitecto Técnico/Aparejador, al menos dentro de España?.
La respuesta no es sencilla, y no lo lleva siendo desde años atrás. Aparte tenemos el agravante, si una crisis del sector constructivo no lo es suficiente, de estar sintiendo como, de un tiempo a esta parte, se está dejando la profesión en mínimos históricos, pisoteada y desprotegida.
¿A qué me refiero? Pues quizá como ejemplo sirva el post anterior («Indignación, ¿de qué va esto?»), como una gota en el mar de despropósitos que se están cometiendo contra nuestra profesión como técnicos. Entiendo que somos todos profesionales independientes con libertad de honorarios por nuestro trabajo, pero no entiendo que tiremos por tierra nuestra profesión con precios irrisorios, más si cabe, con la responsabilidad que entraña la labor que desempeñamos. Porque son éstos encargos técnicos los que andan sustentando el panorama nacional y donde se anda viendo un auténtico festín de tiburones hambrientos.
Existen otros colectivos que se protegen a si mismos de forma férrea (recomiendo la lectura de «Aparejador vs. Taxista» de @Alkidia), a sus derechos como personas independientes, pero en grupo y eso les hace fuertes. Es lo inversamente opuesto a lo que ocurre con nuestro colectivo, el de los técnicos, al menos el de los Arquitectos Técnicos. Y es una sensación generalizada.
Se que entraña una enorme complejidad establecer unos precios mínimos como colectivo para las labores profesionales que realizamos (por la Ley 15/2007, de 3 de Julio, de Defensa de la Competencia), también en parte, porque las realizan otros técnicos, pero en aquellas que tenemos competencias exclusivas (al menos hasta la llegada de la temida Ley de Servicios Profesionales, cuyo borrador no es nada halagüeño), podríamos trazar/marcar/delimitar unas tarifas mínimas, que fueran establecidas mediante fórmulas válidas y que fueran respetadas por todos los técnicos de una forma fehaciente y demostrable, no por el hecho de controlar a los profesionales, sino por hacer perdurar nuestra profesión respetando el Código Deontológico de buena praxis a la hora de establecer honorarios profesionales.
Si, compañeros, existe un Código Deontológico que andamos pasándonos por las partes nobles a estas alturas. Quien no lo haya leído aquí tiene el enlace y que mire si anda obrando en consecuencia.
Debemos llegar a establecer baremos como tienen otros colectivos que los hacen inalterables ante una sociedad ávida por la rebaja fácil y por el menor costo de lo contratado, cuando ni siquiera saben lo que están contratando o la envergadura legal que tiene para aquellos que realizamos esos trabajos. También ese es el problema, que la sociedad no es consciente de nuestra labor y ahí es donde deben entrar en juego las corporaciones que nos representan (o al menos dicen representarnos), a nosotros los Arquitectos Técnicos.
A saber, el CGATE (Consejo General de la Arquitectura Técnica de España) en primera instancia, los consejos autonómicos de colegios y en última instancia los propios colegios de cada ciudad. Parece ser que representantes no nos faltan y la sensación de abandono es continua. Se les ha visto más preocupados defendiendo grados que defendiendo la profesión. Son ellos los que deben movilizarse para llevar la figura de los Arquitectos Técnicos/Aparejadores a la sociedad. Los que deben luchar porque seamos un colectivo fuerte e intentar unir a los profesionales en pos de que prevalezca lo razonable, que no es sino la figura del técnico como aquel que es necesario para ciertos trámites, como lo pueden ser otras figuras, y que su trabajo, el que sea, debe ser reconocido y remunerado, valga lo que valga.
Eso es lo que nos depara el 2014, una lucha (otra más), por defender la profesión y por buscar juntos solución a la imparable decadencia del profesional técnico, ese que ahora anda vendiéndose por un mísero plato de lentejas. Y quizá sea duro en mis manifestaciones. Es verdad que existen muchos compañeros que lo pasan fatal de un tiempo a esta parte y que todos salimos a la calle a buscarnos la vida, por mísera que sea, pero la no protección de nuestros valores como profesionales nos perjudica a todos.
Hago desde aquí, mi humilde púlpito, un llamamiento a los organismos antes mencionados para que actúen, y para que lo hagan ya. Enaltecer la figura de los Arquitectos Técnicos/Aparejadores debe ser el eje fundamental de sus líneas de acción, y precisamente acción es lo que se les pide. Debemos llegar a conseguir, unidos, ser un colectivo fuerte, pleno de derechos como otros colectivos, y conseguir que nuestro trabajo sea reconocido y remunerado en consecuencia, al igual que otros colectivos a los que no se les rechista cuando piden honorarios por sus servicios. Y que esos servicios estén estipulados, de forma que haya igualdad de condiciones a la hora de competir entre nosotros mismos sin tener que denigrar la profesión ni tirar los precios.
@CoaatieCordoba @AlmudenaGancedo @Alkidia Importantísimo que los organismos que nos representan se impliquen en la repercusión de los #AT
— Manuel Pizarro (@ManoloPizarro) January 10, 2014
Además, y sin dejarlo en el tintero, debemos conseguir eliminar el intrusismo que se está adueñando de nuestro mercado. Eliminar denunciando prácticas ilegales, que las hay, que las vemos, que hablamos de ellas, pero que continúan inundando el triste horizonte que alcanzamos a ver.
Luchemos señores, es lo que toca, pocas son las fuerzas, pero el ánimo no debe decaer nunca. Luchemos pero de la mano de nuestros organismos, y luchemos unidos.
Nuestro futuro como técnicos está en nosotros mismos.
Manuel Pizarro Megías
Arquitecto Técnico


