Cambiar el uso de un edificio no consiste en cambiar el mobiliario. Significa volver a pensarlo desde la forma en que será utilizado.
El Ayuntamiento de Murcia ha adjudicado por algo más de dos millones de euros la transformación de las antiguas «Escuelas Nuevas» de El Palmar en una biblioteca y centro municipal. La actuación permitirá ampliar la biblioteca hasta 651 m², crear una sala de estudio abierta permanentemente, incorporar espacios para actividades vecinales y convertir el antiguo patio central en una zona polivalente cubierta por una estructura acristalada.
El proyecto reúne una cuestión especialmente interesante: cómo adaptar un edificio existente a un programa contemporáneo sin tratarlo como si fuera una obra nueva.
Una biblioteca para adultos y niños, una sala de estudio con acceso independiente y unos espacios vecinales no funcionan de la misma manera. Cambian los horarios, la ocupación, el control de accesos, las necesidades acústicas, la iluminación, la ventilación y la climatización. También condicionan los recorridos, la evacuación y la relación entre zonas abiertas y áreas que deben poder funcionar de forma autónoma.
Por eso, el uso previsto debe definirse antes que las soluciones aisladas.
En este caso, la rehabilitación incluye un nuevo ascensor y escaleras renovadas, actuaciones en fachadas, cubiertas y carpinterías, mejoras estructurales y energéticas, renovación de instalaciones y un forjado sanitario destinado a combatir problemas de humedad. Son decisiones distintas, pero todas deben responder a un único proyecto funcional.
Cubrir un patio, por ejemplo, no sólo crea superficie útil. Modifica la entrada de luz, la ventilación, el comportamiento térmico, la evacuación de humos y los encuentros entre la nueva estructura y los muros existentes. Resolver una humedad tampoco termina en ocultar su manifestación: exige comprender su origen y diseñar una solución compatible con el futuro uso del espacio.
La buena rehabilitación empieza, por tanto, con preguntas muy concretas: quién utilizará el edificio, cuándo, cómo accederá, qué zonas funcionarán simultáneamente y qué prestaciones deberán mantenerse durante toda su vida útil.
Recuperar un inmueble sin uso puede ser una decisión más eficiente y valiosa que sustituirlo. Pero para que la transformación funcione, el nuevo programa no debe introducirse dentro del edificio: debe convertirse en el criterio que ordena toda la intervención.
Fuente: Europa Press
