Después de un incendio, que el edificio siga en pie no significa que esté listo para volver a utilizarse.
El fuego declarado el 29 de agosto en una nave audiovisual de Fuente el Saz del Jarama afectó a un plató y a la zona de oficinas. Diez dotaciones de Bomberos de la Comunidad de Madrid intervinieron en un incendio que ya estaba generalizado a su llegada, con apoyo de un grupo especializado de drones. No hubo heridos ni fue necesaria asistencia sanitaria. La causa, según la información disponible, continúa bajo investigación.
Y ese último dato importa: una cosa es determinar cómo comenzó el incendio y otra, distinta, establecer qué prestaciones conserva el edificio después del siniestro.
El daño visible es sólo la primera capa. El calor puede alterar revestimientos de protección, uniones y elementos estructurales; el humo alcanza espacios alejados del foco; el agua de extinción afecta acabados, instalaciones y equipos; y la retirada precipitada de restos puede eliminar información útil para comprender lo ocurrido. Una estructura aparentemente estable puede requerir comprobaciones específicas antes de descartar deformaciones, pérdida de sección, fisuración, desprendimientos o degradación de materiales.
Por eso, la secuencia técnica no debería empezar eligiendo una empresa para limpiar y reparar. Primero hay que asegurar las zonas de riesgo, controlar accesos, documentar el estado, levantar daños y distinguir qué es superficial de lo que puede afectar a la seguridad, la compartimentación, las instalaciones o la futura actividad.
Después llegará la decisión: reparar, reforzar, sustituir elementos, demoler de forma localizada o plantear una rehabilitación más amplia. Pero esa decisión necesita una base verificable, no una impresión visual ni una hipótesis sobre la causa.
También conviene revisar los sistemas que no siempre aparecen en las fotografías: detección y alarma, instalaciones eléctricas, pasos entre sectores, sellados, recorridos de evacuación y condiciones para una eventual vuelta al uso. Si además intervienen aseguradoras o pueden existir responsabilidades, la documentación inicial y la trazabilidad de cada actuación adquieren todavía más peso.
En un edificio siniestrado, actuar rápido es importante. Actuar en el orden correcto lo es aún más.
Antes de reparar lo que se ve, hay que comprender y medir lo que el incendio pudo haber cambiado.
Fuente: https://lnkd.in/eg6_WzVU
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