La necesidad de un buen dictamen pericial en cualquier procedimiento judicial
Imagina que acabas de remodelar tu casa. Has invertido tiempo, dinero y mucha ilusión. Pero algo no va bien. Las paredes se agrietan, hay humedades por todas partes y el suelo parece un tobogán. ¿Te suena? Pues no estás solo. Miles de personas se enfrentan cada año a problemas similares en sus obras y reformas. Y aquí es donde entra en juego el dictamen pericial.
Pero pongámonos serios por un momento. ¿Sabes realmente qué es un dictamen pericial y por qué puede ser tu mejor aliado en un conflicto constructivo? Si la respuesta es no, no te preocupes. Estás en el lugar adecuado. Vamos a sumergirnos de lleno en el fascinante mundo de los dictámenes periciales en construcción. Voy a contarte lo que necesitas saber para que, la próxima vez que te enfrentes a una obra chapucera, sepas exactamente qué hacer.
Y no, no hace falta que seas un experto en leyes o en construcción para entenderlo. Te lo voy a explicar de una manera tan clara que podrías convertirte en un experto en dictámenes periciales después de leer esto. ¿Estás listo para descubrir tu arma secreta en el mundo de la construcción? Pues sigue leyendo, porque esto se pone interesante.
¿Qué es un dictamen pericial en construcción?
Vamos a empezar por el principio. Un dictamen pericial en construcción es como el informe de un detective, pero en lugar de resolver crímenes, resuelve problemas de edificación. Es un documento técnico elaborado por un experto (el técnico competente) que analiza y evalúa el estado de una construcción, identifica problemas y propone soluciones.
Imagina que tu casa es como un paciente y el técnico es el médico. El dictamen pericial sería el diagnóstico detallado que te dice qué está mal y cómo arreglarlo. Pero en lugar de recetar pastillas, el técnico puede recomendar reparaciones necesarias, la sustitución de los elementos o incluso demoliciones (esperemos que no sea tu caso).
Importancia de los técnicos en obras y reformas
Ahora que ya sabes qué es un dictamen pericial, te estarás preguntando: «¿Y para qué demonios necesito yo uno de esos?». Buena pregunta. Los técnicos son como los árbitros en un partido de fútbol, pero en vez de tarjetas rojas, sacan a relucir deficiencias constructivas o posibles patologías.
Su importancia radica en su imparcialidad y conocimiento técnico. Cuando hay un conflicto entre un propietario y una «empresa de reforma», constructora o promotora, el técnico es quien dice «así están las cosas» sin tomar partido. Y lo mejor de todo es que su palabra tiene peso en un juicio. Así que si alguna vez te encuentras peleando con tu «empresa de reformas», constructora o promotora por una mala ejecución o terminación de obra, el dictamen pericial puede ser tu salvavidas.
Casos comunes: malas ejecuciones y patologías
Hablemos ahora de los casos más frecuentes: las malas ejecuciones de obras y reformas y, por ende, las patologías constructivas. Estos son los casos más comunes en los que necesitarás un buen dictamen pericial.
Malas ejecuciones: Es cuando la obra o reforma ejecutada no se ajusta a los cánones de la buena construcción y hay malas ejecuciones o malos acabados. Hablamos de paredes torcidas, suelos desnivelados, instalaciones mal hechas… Vamos, un desastre con todas las letras.
Patologías constructivas: Suenan como una enfermedad, ¿verdad? Pues casi. Son problemas que aparecen en la edificación con el tiempo debido a esas malas ejecuciones. Grietas, humedades, desprendimientos… etc.
En ambos casos, el dictamen pericial es crucial para determinar las causas, evaluar los daños y proponer soluciones. En un buen dictamen pericial se debe determinar el grado de mala ejecución y el responsable del mismo, diagnosticar si pudiera existir o se ha originado una patología constructiva derivada de esa mala ejecución, proponer las posibles soluciones y valorar tanto la subsanación como el daño.
El proceso de una pericial en edificación
Vale, ya te has convencido de que necesitas un dictamen pericial. Pero, ¿cómo funciona todo esto? Pues es más sencillo de lo que parece. Te lo explico paso a paso:
- Contratación del técnico: Eliges a tu experto.
- Visita al inmueble: El técnico inspeccionará la obra o reforma efectuada. Prepárate para verle toqueteando paredes y mirando al techo con cara de concentración.
- Recopilación de información: Planos, facturas, fotos… Todo sirve. El técnico se convierte en un acumulador profesional de datos.
- Análisis técnico: Aquí es donde el técnico hace su magia. Estudia todo lo recopilado, analiza todos los detalles, consulta todas las normativas que rodean el mundo de la construcción y saca sus conclusiones.
- Redacción del dictamen pericial: Plasma todo su conocimiento en un documento. Es como escribir una novela, pero con menos romance y más términos técnicos.
- Presentación del dictamen pericial: El informe está listo para ser usado en juicio o negociaciones.
Beneficios de contar con un dictamen pericial
A estas alturas ya estarás pensando: «Todo esto suena genial, pero ¿qué gano yo?». Los beneficios son muchos:
- Evidencia sólida: En un juicio, un buen dictamen pericial es como tener un as bajo la manga. Los jueces lo necesitan porque no son doctos en la materia y cuanto mejor se les explique el tema, más claro lo tendrán para dictar sentencia.
- Negociación efectiva: ¿Quieres que la constructora/promotora te haga caso? Nada como agitar un informe pericial en su cara para que se pongan las pilas.
- Ahorro a largo plazo: Sí, hacer un dictamen pericial cuesta dinero. Pero puede ahorrarte muchísimo más al identificar problemas antes de que se conviertan en catástrofes.
- Tranquilidad: Saber exactamente qué está mal y cómo arreglarlo no tiene precio. Adiós a las noches en vela pensando si el techo se te caerá encima.
Cómo elegir al técnico adecuado para tu caso
Por último, pero no menos importante, vamos a hablar de cómo elegir a tu técnico ideal. Porque no todos los técnicos son iguales, y elegir el adecuado puede marcar la diferencia entre ganar o perder tu caso.
- Experiencia: Busca alguien con años de experiencia en el sector. No quieres a un novato aprendiendo contigo.
- Especialización: No vale con un perito de seguros sin titulación, es fundamental que sea un técnico profesional de la edificación (un arquitecto o arquitecto técnico).
- Reputación: Investiga un poco. Busca referencias, opiniones de otros clientes. En la era de internet, esto es más fácil que nunca.
- Comunicación: Elige a alguien que sepa explicarte las cosas en cristiano. No necesitas a un Einstein que te hable en ecuaciones.
- Disponibilidad: Asegúrate de que pueda dedicarle tiempo a tu caso. Puede que te marque unos plazos de realización del dictamen pericial no tan inmediatos como te gustaría para solucionar las cosas, pero determinados temas requieren una buena comprensión de lo sucedido y una buena argumentación de cara al proceso judicial.
Conclusión
El dictamen pericial es tu as bajo la manga en conflictos constructivos o de patologías de la construcción. Son esa luz al final del túnel cuando tu obra o reforma se ha convertido en un infierno de problemas. Con el técnico adecuado y un buen dictamen pericial, puedes pasar de víctima sufridora a vencedor en cualquier negociación o procedimiento judicial.
Así que ya sabes, la próxima vez que te enfrentes a una obra o reforma mal hecha o a una patología en tu edificio, no lo dudes: llama a un técnico. ¡Suerte y a por todas!


