Andamos en tiempos de crisis y de renovación, andamos en tiempos de hambre. A nadie le sorprende a éstas alturas, y parece que, aún a pesar de lo que podamos pensar, queda para rato. Son tiempos muy difíciles para nuestro sector, ¿el de la construcción? No. Ya no existe, me refiero al de los técnicos. Esos «animales«, ahora mismo, en peligro de extinción.
No nos mintamos. Hablamos de técnicos en general, porque en parte me siento miembro de un colectivo de personas capacitadas en diferentes materias, relacionadas unas con las otras, pero con diferentes competencias, a veces no muy bien definidas… Aunque eso en otro post.
Barramos para casa, hablemos concretamente de nosotros, los Aparejadores y Arquitectos Técnicos. Y rompamos tópicos, y hablemos en llano, hay un momento en que debemos dejar la senda de lo «políticamente correcto».
Andamos en el último lugar del escalafón técnico. ¿Por qué?
- Principalmente creo que a día de hoy, no existe información clara y precisa, de cara a la ciudadanía (pueblo llano), de las competencias de los diferentes profesionales, y en concreto, de las nuestras. Cuando la gente lee «técnico competente» sigue sin descifrar ese complicado puzle que se encuentra en los textos jurídicos.
- Por otro lado porque desde nuestros propios colegios profesionales se anda haciendo poco por la defensa de nuestros intereses. De un tiempo a esta parte, con todo lo acaecido a raíz de la aprobación de la Ley Ómnibus y el tema candente del Grado de Ingeniería de la Edificación, los colegios están mas preocupados por buscarse «sus habichuelas» que por defender a la base de su sustento, inmersos, la mayoría en sus EREs particulares.
- Por lo poco reconocida que está nuestra figura. Arquitecto e Ingeniero son figuras ampliamente reconocidas, sin embargo los Aparejadores o Arquitectos Técnicos de hoy día no son equiparables a los Aparejadores de antaño, se entendía mejor la gente cuando hablaba de Peritos y aun así todo eso induce a confusiones… Y no quiero entrar en el tema de la confusión porque se las trae.
Y todo eso se transmite en el intrusismo profesional y la competencia desleal sin medida que andamos viviendo, mas ahora que los tiempos no acompañan, y que aparte, no hace sino dañar nuestra imagen de cara a los ciudadanos.
Otros colectivos profesionales que andaban, años atrás, mas pendientes de otros encargos profesionales mucho mas rentables, ahora ven que pueden subsistir si eliminan a la competencia directa que hasta ahora se hacia cargo de lo que no habían querido hacer. Y con el auto impuesto calificativo de «superiores» nos tachan de «no competentes«… Y claro, ¿quién sale a defendernos? Pues nadie. Nadie pone el grito en el cielo. Hemos dicho que hablaríamos sin tapujos, en llano y sin ser políticamente correctos. Me refiero al colectivo de Arquitectos. Ahí queda dicho y a las pruebas me remito. Los juegos del hambre están servidos…
Hablamos de que nos pongan en tela de juicio a la hora de realizar de forma competente Inspecciones Técnicas de Edificios (I.T.E.), Dictámenes Periciales, Proyectos de Reformas de Interior de Vivienda, Proyectos de Actividad… Y llegaremos al tema de las Calificaciones Energéticas, que parece ser un trofeo codiciado en estos tiempos.
Y aunque existen instituciones tales como Diputaciones y Ayuntamientos, que delimitan claramente las atribuciones de unos y otros profesionales y su competencia, sigue habiendo otras que remiten al texto donde se encuentra «técnico competente«. Con lo cual, cuando los ciudadanos se encuentran con declaraciones de éste tipo (vídeo), uno tiende a pensar que qué malos son los Aparejadores y Arquitectos Técnicos que actúan sin tener competencias en la materia.
Dejémonos de marear y engañar al personal. Las competencias y sobre todo la capacitación de los Aparejadores y Arquitectos Técnicos están perfectamente definidas en la Ley de Ordenación de la Edificación, y no puede confundirse a los ciudadanos por unos burdos intereses colectivistas. Eso debería de ser sancionable, y nuestros colegios profesionales deberían salir al quite de cualquier situación que «induzca a error» más de lo que ya se está induciendo.
La línea a seguir, no debe ser la de entrar a degüello con todas las declaraciones falsas e infundadas de otros colectivos, cayendo en la descalificación fácil, sino siguiendo la senda de la información contra la desinformación.
Desde nuestra humilde posición, sólo podemos hacer fuerza uniéndonos, porque somos los profesionales de éste colectivo (Aparejadores y Arquitectos Técnicos) los que debemos saltar el escalón que los colegios profesionales no quieren saltar e ir directamente contra aquellos profesionales o colectivos que ensucian nuestro nombre o hacen apología de la demagogia barata para eliminarnos de la ecuación frente a la opinión pública mermando nuestras competencias.
Diversos compañeros a través de Twitter ya andan tomando cartas en el asunto (#DefensaAT), y han creado en Facebook un grupo para tomar medidas y líneas de actuación a seguir con aquellos contra los que se deba actuar. Infórmate y únete a la iniciativa compañero.


